Una mirada diferente a los antepasados aborígenes

Una mirada diferente a los antepasados aborígenes

Como una excepcional oportunidad para conocer sobre la vida y padecimientos de nuestros antepasados aborígenes califican expertos la existencia en esta ciudad de una sala de Paleopatología, única de su tipo en el país

Por: Ventura de Jesús García Gutiérrez

MATANZAS.— Como una excepcional oportunidad para conocer sobre la vida y padecimientos de nuestros antepasados aborígenes califican expertos la existencia en esta ciudad de una sala de Paleopatología, única de su tipo en el país.

Ubicada en el Museo Memorial El Morrillo, institución que guarda los restos de Antonio Guiteras y Carlos Aponte, en dicho sitio el visitante puede ver piezas exclusivas de la paleopatología aborigen, según sostiene el doctor Ercilio Vento Canosa, Historiador de la Ciudad de Matanzas.

La sala exhibe más de medio centenar de piezas de una co­lección única de restos aborígenes hallados en excavaciones arqueológicas realizadas en esta provincia, y su exposición en­traña una mirada diferente a los hombres y mujeres que vivían en Cuba antes de la llegada de Cristóbal Colón, en 1492.

Asegura Vento que el museo es no solamente expositivo sino instructivo. La pieza dice del dolor del hombre y es descifrable para una media sin conocimientos especializados: restos hu­manos con osteoporosis, sífilis, osteomielitis, cáncer, traumatismos, deformaciones por esfuerzos físicos, anemia y anomalías congénitas…“Es difícil encontrar en el mundo un espacio dedicado específicamente a esto”, significa quien es sin dudas el principal artífice de este esfuerzo conjunto de la institución cultural y la Oficina del Historiador de la Ciudad de Matanzas.

De acuerdo con el razonamiento del propio Vento Canosa se trata de una vertiente humana y no la habitual reconstrucción idílica. “Siempre vemos del aborigen su cerámica, sus huesos, y aquí presentamos sin embargo al individuo aquejado de un dolor de muelas o de una fractura, y hasta quien lo asistió para que no muriera, con el propósito de buscar a través de la enfermedad un acercamiento totalmente distinto al aborigen”.

Una ventaja adicional de la nueva sala es que servirá de extensión a la cátedra de Paleopatología de la Universidad de Ciencias Médicas de Matanzas, admite Gisela Álvarez, directora de El Morrillo.

Especialista de Segundo Grado en Medicina Forense, Ercilio Vento Canosa ha dedicado medio siglo a estudiar esta rama y ha donado piezas de incalculable valor como la Momia de Ma­tanzas, al museo provincial Palacio de Junco, y más de 40 cráneos al museo Oscar María de Rojas, en Cárdenas.

“Ese es el destino, no puede ser un patrimonio personal”,  recuerda tras indicar cuánto puede contribuir a la educación de la gente la visión de arqueología diversa del ser humano.

Fuente: http://www.granma.cu/cuba/2014-06-10/una-mirada-diferente-a-los-antepasados-aborigenes

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