De campaña por segunda ocasión en el pecio Ramón Rojas

Por: Mónica Pavía Pérez y Yoser Martínez Hernández
Gabinete de Arqueología, Oficina del Historiador de La Habana
Especial para Cuba Arqueológica

Entre los días 18 y 25 de mayo de 2015 se efectuó la II campaña de investigación arqueológica en el pecio Ramón Rojas, provincia Mayabeque. Los estudios que lleva a cabo un equipo de especialistas del Gabinete de Arqueología de la Oficina del Historiador de La Habana y el Museo Municipal de Santa Cruz del Norte, desde el año 2013, contaron en esta ocasión con el apoyo de los grupos subacuáticos Costa Limpia y Mar Abierto, comprometiendo por primera vez en nuestro país a estos Grupos de Trabajo con la labor arqueológica al dotar a los buceadores deportivos que los integran  de herramientas para que constituyan una fuente de apoyo en la protección del Patrimonio Cultural Subacuático (PCS).


Vista general de la olla de arena donde se encuentra la estructura de madera de la fragata Ramón Rojas

En esta ocasión nos planteamos como objetivos concluir el levantamiento topográfico del sitio y de las evidencias visibles, así como la exploración de áreas cercanas para la localización de nuevas evidencias asociadas al Ramón Rojas. Paralelamente a estos trabajos se realizaron clases prácticas  de dibujo planimétrico, métodos de exploración visual y fotografía subacuática, para que los buzos apoyaran los trabajos de la campaña y aprendieran los métodos de identificación de naufragios y su levantamiento, colaborando así con la realización de la Carta Arqueológica que lleva a cabo el Gabinete y con el tratamiento de los sitios ubicados en el litoral habanero que forman parte de las áreas de trabajo de la institución.

El lunes 18 de mayo partimos hacia la playita del Chivito, para dar comienzo a esta jornada. Allí fuimos recibidos por los propietarios del  lugar donde hacemos campamento -Lázaro J. Rodríguez Alonso y su esposa Cruz-, a quienes tanto tenemos que agradecer. En seis días de buceo y tres inmersiones diarias se dibujó el sector este del sitio, una olla de arena de aproximadamente 40 metros de largo y a 6 metros de profundidad bajo la que se hallara un estrato de arena en el que se encuentra la estructura de madera de la fragata hundida en el año 1859. Se dibujaron algunos cabezos ubicados en el área para completar el plano y se rectificaron algunas medidas de la cadena y las anclas.  En cuanto a la exploración, se realizó paralela a la costa, al norte del pecio. Se recorrieron 250 metros al este y otro tanto al oeste, tomando como referencia el punto 0 de nuestro sitio subacuático y a una profundidad media de 10 metros. Solo se localizó una pieza de hierro, cuadrada, de 35 cm de largo y 14 de ancho; otras dos piezas del mismo material pero de forma circular a 6 metros de profundidad, tapadas por cabezos coralino, que no permitieron tomar medidas; y por último se observó un ancla que ya teníamos localizada de la campaña anterior, aprovechando para mostrar a los buzos elementos que pueden advertir la existencia de naufragios.


Vista del maderamen por debajo del estrato de arena

Cuba desempeño un importante papel en la explotación y el comercio entre el Viejo y el Nuevo Mundo. Con la creación de la Carrera de Indias y las trayectorias que fueron establecidas quedó la isla favorecida; siendo el puerto habanero el punto de convergencia de las flotas a la espera de mejor tiempo para partir hacia la metrópoli. Este itinerario duro algo más de dos siglos, desde el XVI al XVIII; teniendo que navegar estos buques repletos de mercancías y caudales por las costas del sur y norte de Pinar del Río. Estos mares llenos de arrecifes, infestados de corsarios y paratas y sumadas las tormentas invernales ocasionaron innumerables infortunios. Hoy según los investigadores navales se pueden hablar de un aproximado de 3000 naufragios en aguas cubanas registrados documentalmente.


Elemento de hierro encontrado en las exploraciones

El potencial de la temática subacuática en nuestras aguas cobra unas dimensiones tales que es imprescindible encontrar nuevas metodologías que nos permitan proteger y estudiar estos sitios, porque es impensable trabajarlos todos. De este modo apostamos por nuevas corrientes de gestión imperantes que defienden la inclusión de grupos subacuáticos en la salvaguarda del patrimonio, como también por los preceptos de la Convención para la salvaguarda del Patrimonio Cultural Subacuático (PCS) de 2001.

Esta campaña nos permitió concientizar a los buzos deportivos sobre la importancia del cuidado y protección del PCS; dotarlos de herramientas para cuando, en su quehacer diario, encuentren evidencias o elementos de un naufragio, puedan realizar un levantamiento general del sitio; leer datos de importancia para su localización y llenar fichas de la carta arqueológica del área donde buceen.

Con el levantamiento concluido y las nuevas exploraciones realizadaspodemos ya plantearnos para el futuro las excavaciones en el sitio; lo que nos aportaría elementos de la construcción naval de la época, menaje, forma de utilización de los espacios para la carga de este tipo de embarcación, etc.

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