Tras las huellas de los huesos

Tras las huellas de los huesos

Por: Alexis Rojas Aguilera

La probabilidad de que uno de los pendientes evaluados como parte del proyecto Osteoarqueología de la región de Banes, provincia de Holguín, que desarrolla el Departamento Centro Oriental de Arqueología del Centro de Investigaciones y Servicios Ambientales y Tecnológicos (Cisat) y lidera la MsC. Lourdes del Rosario Pérez Iglesias, se corresponda con un hueso de foca tropical (Neomonachus tropicalis) abre un singular paréntesis en esta investigación a extenderse por tres años


De ser así el resto óseo y no de delfín como suponen algunos especialistas, resultaría uno de los pocos hallazgos de esta especie procedente de un residuario arqueológico cubano. Confirmado está que la foca tropical se extinguió de los mares cercanos a Cuba hace largos años por causas no del todo precisadas.

Lourdes precisó que el proyecto emprendido tiene como objetivo ampliar el conocimiento sobre el uso que los nativos de Banes dieron a los vertebrados terrestres y acuáticos, y su diseño prevé estudiar tanto la colecciones de huesos de los Museos que atesoran materiales de esta región en el país y el extranjero, así como los protegidos por su entidad en la ciudad de Holguín, que forman colecciones a partir de los materiales extraídos en excavaciones arqueológicas.

¿Por qué Banes? Porque esta región sobresale por la intensa ocupación agricultora calculada desde mediados del siglo X de Nuestra Era (NE), con una cultura rica en expresiones materiales. También por la tradición de coleccionismo que existió (y existe) allí de vecinos de la localidad, pero por igual de extranjeros que la visitaron de paso o se asentaron durante algunos años, razón por la que objetos arqueológicos de Banes se encuentren diseminados por varios museos del país y del mundo, particularmente Estados Unidos.

Dentro de tales colecciones resaltan la de los Boy Scouts de Banes y de Antilla y la de Orencio Miguel Alonso, quienes llegaron a tener un amplio conocimiento de los residuarios arqueológicos de Banes, seguramente influenciados por los trabajos investigativos que realizó Invin Rouse a su paso por la región en la década de los 40 del siglo XX.

¿Qué instituciones se han revisado? En un proyecto anterior, Banes Precolombino. Catálogo de Objetos de uso ceremonial y de adorno corporal, dirigido por el DrC. Roberto Valcárcel Rojas en 2002, se indagó sobre artefactos arqueológicos de Banes, y supo de la existencia de este tipo de objetos fundamentalmente en los museos Antropológico Montané, de Arqueología de la Oficina de Historia de La Habana y en el Indocubano Baní.

A estos se le sumó el Peabody Museum de la Universidad de Yale, New Heaven, Connecticut EU, museo del que se conocía fuera el lugar donde Irvin Rouse depositó los materiales que extrajo de Banes y a través de búsquedas en Internet se accedió a parte de tal información.

¿Qué se ha obtenido hasta el momento, además? Bueno, pues hemos encontrado artefactos ceremoniales, de adorno y utilitarios; también algunos restos de dieta.

Están registradas hasta el momento alrededor de 85 piezas de huesos (sin contar las colecciones de restos de dieta extraídas de excavaciones arqueológicas presentes en el Departamento de Arqueología). Dentro de ellas sobresalen por su frecuencia, las costillas de manatíes, que consideramos desde la óptica de este estudio, no solo alimento importante sino soporte óseo para la elaboración de sus artefactos. Recordar es preciso que la fauna terrestre cubana antes del proceso de conquista era de escasa talla, por lo que mamíferos y otros vertebrados marinos fueron objeto de prioritaria atención en cuanto a alimentación y materia prima para su sustento en general.

Valga apuntar que la presencia de las costillas de manatí en las colecciones representa el 40 por ciento con respecto a otras especies utilizadas y se encuentran empleadas en la elaboración de espátulas vómicas, cucharones e imágenes portables, fundamentalmente.

Piezas que llaman la atención particularizada, son los pendientes en hueso (Museo Antropológico Montané), especialmente los realizados en caninos para lo cual emplearon especies como perro, cerdo y mamífero marino.

En El Chorro de Maíta, se exhibe un ejemplar de estos pendientes que corresponde con una imagen antropomorfa, realizada en costilla de manatí, y representa un ser de gran cabeza y extremidades flexadas.

Por otra parte, se registran figuras portables (piezas que pueden trasladarse de un lugar a otro) presentes en el Museo Indocubano Baní, relacionadas con una función mágico – religiosa, posible representación de una deidad o ente mítico. Otros objetos ceremoniales o relacionados, fabricados en hueso, son las dentaduras para incrustar en imágenes portables con representación antropomorfa.

En el caso del Museo Indocubano Baní se registran tres dentaduras a partir de hueso, lo que constituye una singularidad, pues las dentaduras generalmente se elaboraban en conchas. Casi siempre muestran una línea paralela al eje mayor de la pieza que representa la separación de los dientes de la parte superior e inferior de la boca.

La presencia de estiletes de algún ráyido convertidos en puntas de proyectil, es otro de los hallazgos sobresalientes. Se estima son de especies de familias Myliobatidae y Dasyatidae del Orden Rajiformes (las conocidas Mantas y Rayas). También de este orden existe la presencia de la placa dentaria de la especie Aetobatus narinari (Raya Águila).

Hoy, aunque podemos admirar y conocer de estos artefactos en los museos procedentes de culturas aborígenes que poblaron la región de Banes, no debemos obviar la forma en que fueron obtenidos. La mayor parte de estos artefactos provinieron de las colecciones de Orencio Miguel Alonso y de René Herrera Fritot, personas que sin dudas realizaron una labor encomiable rescatando piezas de manos de coleccionista y comerciantes.

Igualmente la forma de obtención de estas piezas es inadecuada, por lo que la información que le acompaña es escasa, muchas no señalan sitio de procedencia y todas carecen de elementos del contexto de origen, por tanto imposible de realizar una interpretación adecuada. El saqueo de sitios arqueológicos fue una práctica del pasado dañina para el conocimiento correcto de la historia a través de la arqueología. Debemos evitar que los actos vandálicos en los sitios arqueológicos continúen, pues empañan la historia Patria. Todavía queda tiempo por recorrer, concluyó.

Fuente: http://www.radioangulo.cu/especiales/10956-tras-las-huellas-de-los-huesos

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