Tras las huellas de un petroglifo

Tras las huellas de un petroglifo

Existe la posibilidad de que alrededor de siete petroglifos de la región de Maisí, de los cuales aún desconocemos su paradero, se encuentren en la propia colección de Harrington, en la compilación que él mismo donó al Museo Antropológico Montané de la Universidad de La Habana en aquel tiempo o en otras colecciones del país o el extranjero

Por: | orfilio@granma.cu
25 de noviembre de 2016 21:11:06

Casi de forma simultánea a su propio desarrollo como ente pensante, el hombre sintió la necesidad de reflejar su entorno al plasmar en pinturas y grabados sobre piedras, animales, rostros de personas, flechas, escenas de ritos religiosos y hasta objetos presuntamente alusivos al firmamento observado.

Dichas representaciones conforman el denominado arte ru­pestre, cuyo patrimonio comprende las pictografías y petroglifos intencionalmente elaborados en cavernas, solapas, grutas y ro­cas a la intemperie, por grupos o poblaciones antiguas.

Esto es considerado uno de los tesoros más preciados de la cultura humana y fuente indispensable de estudio para pretender conocer diversos aspectos de la vida y el pensamiento de nuestros antepasados, entre ellos, las formas de alimentarse y vestirse, así como las ceremonias funerales que practicaban.

Según el criterio compartido por la inmensa mayoría de los estudiosos del tema, Cuba es en la actualidad la nación del Ca­ribe insular que puede mostrar el más detallado y preciso registro de esa manifestación arqueológica y cultural.

La más reciente actualización del Registro Nacional de Arte Rupestre indica que en nuestro país están documentadas 300 estaciones o sitios de arte rupestre, de los cuales 178 se localizan en la región occidental, 46 en el centro y 76 en la zona oriental. Asimismo, 192 son sitios que reportan solo pictografías, 82 contienen exclusivamente petroglifos y 26 presentan ambas modalidades.
 

HISTORIA QUE NO DEBE REPETIRSE

En el mes de junio del 2012 y durante una revisión de las colecciones que el arquéologo norteamericano Mark Ray­mond Harrington sacara de Cuba entre los años 1915 y 1919, las cuales son atesoradas en el Cultural Resources Center del Natio­nal Museum of the American Indian, ubicado en el Es­tado de Maryland, expertos cubanos advirtieron la presencia de un petroglifo elaborado sobre una estalagmita que, de acuerdo con lo señalado en la tarjeta de clasificación, provenía de la zona de Los Cayucos, en Maisí, extremo oriental de nuestro archipiélago.

Pero lo llamativo del hallazgo es que la pieza en cuestión nunca fue mencionada por Harrington en ninguna de sus obras y ni siquiera aparecía en el registro nacional de arte rupestre de la Mayor de las Antillas.

Como dijo a Granma el Máster en Ciencias Divaldo Gutiérrez Calvache, investigador del Grupo Cubano de Investigaciones del Arte Rupestre (GCIAR), de inmediato se conformó un equipo de trabajo con el propósito de identificar de manera certera el sitio original de procedencia del citado petroglifo.

Luego de una profusa labor de exploración encabezada por Alexis Morales Prada, especialista del área protegida Maisí-Caleta, pudo localizarse una cueva con una estalagmita cortada que supuestamente podría tratarse del lugar buscado.

Refiere Divaldo que, para realizar la comprobación, fue necesaria una nueva visita del doctor Daniel Torres Etayo, investigador y profesor auxiliar del Centro de Estudios de Con­servación, Restauración y Museología, al ya mencionado museo norteamericano, donde se procedió a tomar los moldes del petroglifo con la finalidad de compararlos luego con los cortes detectados en la cueva del área de Los Cayucos.

Así, en julio de este año, subrayó, y bajo el auspicio del proyecto Expedición, de la habanera Universidad de las Artes, pudo verificarse que efectivamente ese era el punto de origen del petroglifo hallado en la colección de Harrington, desconocido totalmente para la rupestrología cubana hasta el momento de su detección.

Más allá de culminar con éxito el objetivo inicial de la investigación, los trabajos realizados allí permitieron identificar seis piezas similares y corroborar, además, la presencia de otros cuatro cortes en estalagmitas.

Lo anterior sugiere que el sitio pudo haber tenido en épocas pasadas un conjunto de hasta once grabados rupestres de esas características.

Para el Máster Gutiérrez Calvache, lo sucedido en la cueva de Los Cayucos no es un hecho aislado en la región de Maisí, pues hay constancia de que el propio arqueólogo estadounidense Harrington, con la ayuda de pobladores de la zona, cortó y extrajo en julio de 1915 el famoso ídolo de La Patana, que también se encuentra en Cultural Resources Center del National Museum of the American Indian.

Igualmente han sido documentados varios casos similares, entre ellos el observado en la solapa del Bagá No.3, ubicada en la primera terraza marina de Punta de Maisí, al norte del cauce del río Maya.

Hoy asumimos como elevada la posibilidad de que alrededor de siete petroglifos de la región de Maisí, de los cuales aún desconocemos su paradero, se encuentren en la propia colección de Harrington, en la compilación que él mismo donó al Museo Antropológico Montané de la Universidad de La Habana en aquel tiempo o en otras colecciones del país o el extranjero, aseveró el especialista para quien la presencia de 151 estaciones rupestres dentro del Sistema Nacional de Áreas Protegidas, constituye un paso importante en la lucha por la conservación de tan valioso patrimonio cultural y científico.

Los resultados de este estudio, en el cual participó también el investigador José B. González Tendero, del GCIAR, fueron ex­puestos en el Simposio Internacional de Arte Rupestre, que se­sionó en La Habana del 22 al 25 de noviembre dentro del programa científico de la XIII Conferencia Internacional An­tro­po­logía 2016.

Durante la cita se presentaron dos importantes libros que resumen años de investigación en la arqueología del país, titulados Los aborígenes en la historia de Cuba, y Arte Rupestre de Cuba: desafíos conceptuales.

Fuente: http://www.granma.cu/ciencia/2016-11-25/tras-las-huellas-de-un-petroglif...

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