Un rostro local para la arqueología cubana

Un rostro local para la arqueología cubana

La editorial La Mezquita de Holguín y Ediciones Nuevos Mundos de Estados Unidos acaba de publicar el libro Un Rostro Local para la Arqueología Cubana. No es un libro de arqueología sino sobre la arqueología. Son miradas a esta ciencia que estudia el pasado humano siguiendo el sendero de las evidencias materiales dejada por el hombre. Coordinado por Roberto Valcárcel Rojas y José Abreu Cardet reúne una serie de ensayos y entrevistas a arqueólogos sobre esa rama de las ciencias en Holguín insertándolo en el contexto nacional. Es de destacar el papel fundamental desempeñado por la editora Soledad Pagliuca que con tenacidad y pasión promovió la impresión de este texto. Para que el lector tenga una idea de las características del libro reproducimos el índice y la introducción:

Índice
Holguín. Su arqueología y arqueólogos
Roberto Valcárcel Rojas y José Abreu Cardet
Historia y arqueología: una visión desde Holguín
José Novoa Betancourt
José Agustín García Castañeda y la arqueología en Holguín
Isaíris Rojas París y Margarita París Johnson
Irving Rouse en Maniabón
Roberto Valcárcel Rojas
Felipe Martínez Arango en la Loma de los Mates
Iván Rodríguez López
José Manuel Guarch Delmonte. El arqueólogo
Roberto Valcárcel Rojas
Patrimonio arqueológico aborigen de Gibara. Apuntes sobre su estudio
Nury de los Ángeles Valcárcel Leyva, José Corella y Francisco Cuesta
La arqueología holguinera en su proyección comunitaria
Adisney Campos Suárez
El relato visual ausente
Ramiro Ricardo
Entre cemíes recordados y "olvidados": mito e historia aborigen de Cuba
Rolando Bellido Aguilera
Entrevistas
Milton Pino Rodríguez: Los primeros pasos del profesor Pino
Ángela Peña Obregón: La historia de Holguín necesita de los arqueólogos
Hiram Pérez Concepción: Arqueología en tiempos de Revolución
Oscar Zanetti: Una olvidada incursión en la arqueología
Roberto Valcárcel Rojas: Los caminos de la arqueología en Cuba y Holguín
Juan José Guarch Rodríguez: Mucho más que un asunto de familia
Lourdes del Rosario Pérez Iglesias: De las polímitas a los manatíes. Zoología para arqueólogos
Yadira Rojas Espinosa: Holguín. Arqueología de la ciudad

Introducción

La arqueología cubana ha revelado que la historia de la presencia humana en el archipiélago precede en varios milenios al arribo europeo, que las sociedades indígenas que estos destruyeron no eran tan simples como se las ha presentado en la historia tradicional y que esos indígenas y sus descendientes generaron un legado clave para la conformación de nuestro ente nacional. El mundo colonial también está siendo recuperado gracias a un trabajo arqueológico que trae a la luz viejas ciudades, ingenios azucareros, palenques de cimarrones y, sobre todo, un modo diferente de mirar nuestra historia.

Desde hace más de un siglo la arqueología lucha por aportar esa otra mirada. A partir de los trabajos de Luis Montané y Dardé (1849-1936), (1) durante la segunda mitad del siglo XIX se inicia ese camino desde una perspectiva nacional, que conforma un núcleo de investigación centrado, como la mayor parte del esfuerzo investigativo cubano en cualquiera de sus ámbitos, en La Habana. No obstante, en distintas partes de la Isla emergieron tempranamente individuos interesados en la investigación arqueológica, en ocasiones integrados a grupos de aficionados, y un amplio movimiento de coleccionismo privado.

Siempre fue evidente la importancia de tener en cuenta estos actores locales y con el fortalecimiento de la disciplina se hicieron esfuerzos por estructurar el vínculo entre esas personas y las instituciones nacionales. Un ejemplo relevante fue la integración a la Comisión Nacional de Arqueología, en el mismo momento de su fundación en 1937, de coleccionistas y aficionados como Pedro García Valdés, de Pinar del Río, y Eduardo García Feria, de Holguín, y la designación de delegados de la Comisión en las distintas provincias de la isla.

Estos individuos poseían el conocimiento de las locaciones arqueológicas y, en ocasiones, eran dueños de colecciones; aportaban datos y apoyaban el trabajo de los arqueólogos reconocidos, radicados en La Habana o en el extranjero. De cualquier modo debe recordarse que ciertos investigadores, como Felipe Pichardo Moya, en Camagüey, en la década de los 40 del siglo XX, o Felipe Martínez Arango, en Santiago de Cuba, en los años 50, desarrollaron investigaciones relevantes y propuestas de alcance nacional. Tampoco puede ignorarse el importante trabajo de grupos como el Humboldt, con su sede en Santiago de Cuba, el Yarabey, de Camagüey, o el Caonao, en Morón, o el de colectivos menos formales, en otras regiones. En 1962, como parte del impulso a la ciencia promovido por la Revolución cubana, la investigación arqueológica fue institucionalizada y se dio un fuerte apoyo al movimiento de aficionados a lo largo del país.

Distintas partes de Cuba tienen sus propias historias (2) en lo que a estudio y reconocimiento del patrimonio arqueológico se refiere. Historias muchas veces construidas por personas que residen en estos lugares y que sienten que el patrimonio allí existente es necesario para generar un discurso intelectual o científico, pero también para definir su entorno y la conformación de su mundo. Estos individuos aportan un rostro local que es imprescindible reconocer para llegar a una visión integral de la arqueología de la isla y sus actores.

Este libro aporta elementos del rostro generado desde la arqueología holguinera. Nace de las conversaciones entre un historiador y un arqueólogo y del común interés por entender nuestro pasado, el modo en que impacta nuestro presente y la forma en que nos entendemos como sociedad. En algún momento se hizo evidente que este contrapunteo personal podía ser del interés de otros, llevar a un acercamiento a la historia de la arqueología en la provincia de Holguín y permitir entender por qué una disciplina secundaria en el panorama de las ciencias sociales cubanas ha logrado sobrevivir y hasta crecer en esa provincia y contribuir a una recuperación del patrimonio arqueológico sin dudas importante en la construcción de la identidad local. Los testimonios de distintos colegas recogidos, excepto en el caso de Milton Pino, por José Abreu Cardet, y varios análisis de diversos autores sobre protagonistas o aspectos importantes de esa historia, dieron cuerpo a esta posibilidad.

José A. García Castañeda y José Manuel Guarch Delmonte son personajes claves en la estructuración de este recorrido. Su labor y la de otros arqueólogos se reseña aquí de diversos modos. También aparecen informaciones --principalmente testimonios-- que sitúan a los arqueólogos y aficionados de ayer y de hoy frente a las circunstancias en que vivieron e hicieron su trabajo, para llegar desde este enfoque hasta la arqueología del presente y las preocupaciones de mañana. Igualmente se tratan aspectos sobre el modo en que se ha manejado y llevado a la sociedad la información arqueológica y los datos sobre el mundo indígena.

No proponemos un libro que desarrolle un estudio sistemático y formal de los arqueólogos y de la arqueología hecha en Holguín, de sus aportes o problemas y que reflexione a fondo sobre su impacto en la arqueología de Cuba. Es claro que quedan figuras y momentos importantes por tratar. No obstante, los artículos y testimonios compilados resultan información valiosa y dan un enfoque personal y libre, que nos lleva a detalles que de otro modo hubiera sido difícil conseguir y que nos ubican tanto en los criterios sobre el pasado como en las circunstancias cotidianas del mundo de la investigación arqueológica. Se trata de datos que serán de gran utilidad para ese abordaje profundo, que sin dudas ya debe iniciarse, y de un acto necesario de recuperación de la memoria y también de la visión actual de una disciplina importante en la construcción de la cultura y la identidad holguinera.

Deseamos agradecer a todos los que ofrecieron sus testimonios y recuerdos. Reconocemos la contribución de Alberto Corona García, quien conserva la memoria del Grupo de Jóvenes Arqueólogos, y el apoyo de antiguos miembros de esa formación como Miguel Céspedes Rodríguez, Ramón Fernández Sarmiento y Austrialberto Garcés Gómez.

Gracias a Rigoberto González Limiñana logramos tener una visión más acabada sobre el Grupo Científico de Holguín Eduardo García Feria. Fueron igualmente importantes las informaciones aportadas por Miguel Cano Blanco, Georgelina Miranda Peláez y Abel Tarrago, así como la ayuda de Elia Sintes Gómez, Xiomara Garzón, José Oliver, Peter Siegel e Ileana Rodríguez Pisonero.

La dirección de la filial en Holguín de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, en la persona de Julio Méndez, y la jefa del Departamento Centro Oriental de Arqueología, Elena Guarch Rodríguez, también apoyaron la preparación del texto. Agradecemos al Instituto Cubano de Antropología (ICAN) y al Departamento Centro Oriental de Arqueología por permitirnos el uso de imágenes de sus archivos; fue importante aquí la ayuda de Elena Guarch, Mercedes Martínez, Gerardo Izquierdo, Ulises González y Guillermo Baena. Finalmente deseamos que el libro sirva de homenaje a todos los aficionados y arqueólogos de Holguín y Cuba, que han trabajado y laboran mayormente por amor a su tierra, en ese esfuerzo interminable por recuperar las múltiples raíces que nos explican y definen.

Los compiladores

Notas
1.-Se considera el iniciador de la arqueología desde una perspectiva cubana. Antropólogo de renombre internacional formado en Francia, profesor de la Universidad de La Habana y fundador del museo que más tarde llevaría su nombre.
2.-Para una valoración historiográfica de la arqueología cubana en general y del accionar de los aficionados pueden consultarse los textos: R. Dacal Moure (2004) Historiografía Arqueológica de Cuba. Centro Nacional de Conservación, Restauración y Museología. Consejo Nacional de Patrimonio Cultural de Cuba, México D. F.; R. Dacal Moure y M. Rivero de la Calle (1984) Arqueología Aborigen de Cuba. Editorial Gente Nueva, La Habana; S.T. Hernández Godoy (2010) Los estudios arqueológicos y la historiografía aborigen de Cuba (1847-1922). Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello, La Habana; R. Terrero Gutiérrez (2013) Grupo de Aficionados Yarabey, notas para su estudio. Cultura material e Historia. Encuentro arqueológico II, editado por I. Hernández Mora, pp. 63-71. Ediciones El Lugareño, Camagüey.

Fuente: http://www.radioangulo.cu/memoria-holguinera/14773-un-rostro-local-para-la-arqueologia-cubana

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