The look of the Body Jewelry that you get now changed a lot then the look of the jewelry that you used to get in past. This type of jewelry you can wear with any type of dress so that you look very beautiful in it. The design of most of this type of jewelry also changed a lot. In these days the demand of this type of jewelry also changed a lot. This type of jewelry is worn in some specific part of the body. After a part of the body is pierced you can wear the jewelry is worn in it. The body jewelry is designed based on the age of the people who is going to wear it. If this type of jewelry is to be worn by a teenager then the look of the jewelry will be more trendy and stylish and it will be colorful too. If this type of jewelry is worn by an aged people or middle aged people then this type of jewelry comes in a sober design. In the earlier days this type of jewelry was worn by the people because of some religious belief or to show their culture. This type of rose gold body piercing jewelry is mostly in use because of the look and design of the jewelry. The body jewelry is worn the people for different type of purpose also. But some of the ladies or women prefer not only to wear this type of jewelry on some special occasion rather they wear it as a regular wear too.
Nuestros orígenes indígenas | CUBA ARQUEOLÓGICA

Nuestros orígenes indígenas

Por Juan Carlos Martínez Cruzado

El 20 de febrero, El Nuevo Día resaltó los recientes hallazgos de un grupo científico encabezado por Hannes Schroeder, de la Universidad de Copenhagen, que determinó la secuencia de bases del genoma de una mujer que existió aproximadamente entre los años 776 y 992 DC en la Isla de Eleuthera, en las Bahamas. Aunque la evidencia arqueológica sugiere que los taínos no surgieron hasta unos 500 años después de la existencia de esta mujer, la tradición cultural de la cual ella era parte es identificada con un origen suramericano que llegó primero a Puerto Rico para luego expandirse al resto de las Antillas Mayores y desarrollarse en la cultura taína con sus distintas manifestaciones regionales. Los análisis de estroncio demostraron que esta mujer creció en las Bahamas, por lo que podemos concluir que fue parte de esa expansión, conocida como la expansión ostionoide en memoria del yacimiento arqueológico en Punta Ostiones, Cabo Rojo, que definió esa cultura.

El estudio puso a prueba y fortaleció de forma independiente y mediante el estudio de ADN antiguo las conclusiones a las cuales nuestro laboratorio en el Recinto Universitario de Mayagüez había llegado a base de estudios con ADN moderno, comenzando con los de ADN mitocondrial en 1999: que una porción sustancial del ADN de los puertorriqueños era de origen indígena y que esa porción indígena, por su abundancia, sus marcadores y su baja variabilidad, tenía que haberse originado de los taínos de Boriquén.

Para su análisis, los científicos tomaron las secuencias genómicas de 104 puertorriqueños, enmascararon las partes que pudieron identificar como de origen africano o europeo, y compararon las secuencias restantes con las de la mujer de las Bahamas, así como con las de docenas de tribus americanas modernas. Encontraron que las secuencias puertorriqueñas no africanas ni europeas se asemejaron más a las de la mujer de las Bahamas que a las de cualquier tribu americana moderna. Igualmente, encontraron que las secuencias de la mujer se asemejaron más a las secuencias puertorriqueñas que a las de cualquier tribu americana moderna. Es decir, la relación entre nuestros genes indígenas y la mujer representativa de la expansión ostionoide fue mayor que la de cualquiera de los dos con cualquier tribu moderna. Estos resultados son especialmente impactantes porque dentro de las tribus americanas modernas que se compararon hubo tribus que hablan lenguas de la familia arahuaca, familia a la cual pertenecía el lenguaje de nuestros taínos. De hecho, las tribus modernas de mayor semejanza a la mujer de las Bahamas fueron las de lenguajes arahuacos, lo cual sugiere que los ostionoides en expansión hablaban un lenguaje arahuaco. Todo esto demuestra la estrecha relación entre nuestros ostionoides, nuestros taínos y nosotros mismos.

Es importante aprender otra lección. Estos valiosos conocimientos no se habrían alcanzado sin el trabajo de base hecho por científicos puertorriqueños y sus estudiantes. Ya hablamos de los estudios arqueológicos anteriores y de los estudios de nuestro laboratorio con ADN puertorriqueño moderno que produjeron las hipótesis de este estudio. A ellos hay que añadir que las 104 secuencias genómicas puetorriqueñas que utilizaron para las comparaciones estuvieron disponibles a los científicos gracias al Proyecto 1000 Genomas, un esfuerzo internacional para el cual nuestro laboratorio y el de la Dra. Julie Dutil de la Universidad de Ciencias de la Salud de Ponce recolectamos las muestras de sangre de esos 104 voluntarios durante el 2009. En estos tiempos en que la investigación científica en nuestro país se ve amenazada por la crisis en la Universidad de Puerto Rico, seamos conscientes del valor que para nuestro pueblo tienen los estudios que se hacen allí.

Fuente: https://www.elnuevodia.com/opinion/columnas/nuestrosorigenesindigenas-columna-2402470/

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