Varadero: Senderos Musulmanes, naturaleza y majestuosidad

Varadero: Senderos Musulmanes, naturaleza y majestuosidad

Por Ailene Villalonga Almeida, estudiante de periodismo

En el área protegida de Varadero, provincia de Matanzas, se encuentran los Senderos de los Musulmanes, conjunción única de elevaciones y grutas, que lo convierte en un  jardín típico de la localidad.

Este sitio debe su nombre a  la presencia en el lugar, a mediados del siglo XIX,  de contrabandistas cubanos que se hacían  llamar musulmanes y aprovechaban el tupido enrejado de plantas de más de cien especies, que unido a las cuevas y desniveles, servían de escondite ideal.

La abundante flora existente en los parajes los  convirtió en una demandada farmacia de antaño, que en la actualidad podemos contemplar adentrándonos por senderos donde las raíces se aferran a una zona pedregosa con carencia de suelo y agua. Una planta prehistórica con un intento de mostrar flores, unida a muchas otras, entre las que encontramos varias modalidades de cactus, sirven de alimento y protección a aves y  mamíferos que hacen de la  gruta su hábitat.

Hormigas cortadoras descienden a cada instante por las raíces desde la superficie hasta las entrañas de la caverna, que es recorrida en gran parte por una laguna interior, en la que  formaciones rocosas juegan a crear con sus piedras puentes naturales. Culebras de agua y otras familias de reptiles viven en el lago de la  Cueva de los Musulmanes.

Formada por cinco salones, presenta al igual que otras cavernas cercanas importantes pictografías, que alcanzan la cifra de 72 dibujos trazados por manos indígenas y una iluminación solar filtrada por los numerosos orificios en su techo, donde se pueden apreciar mejor las pinturas de los hombres primitivos.

En la gruta fueron hallados hace algún tiempo restos del megalocnus-rodens Leydi, animal prehistórico del terciario, desaparecido hace miles de años. Pero sin dudas la mayor atracción del lugar es la exposición en la solapa de la cueva de un enterramiento aborigen. El hecho, de una exclusividad total, incluye una osamenta con más de dos mil años de defunción. Los restos son parte de un sitio funerario que se calcula existió entre los 500 años a.n.e. y los primeros 500 de nuestra era.

La aclimatación a las inusuales condiciones del terreno y la prueba viva de la magnitud creadora de la naturaleza hacen que sean los Senderos  de los Musulmanes un lugar que lleva del asombro al más completo éxtasis a  quien se acerca a observar con sus propios ojos una de las bellezas del principal balneario del Caribe.

Fuente: http://www.giron.co.cu/Articulo.aspx?Idn=11797&lang=es

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