Un sitio arqueológico de realce desde el Castillo de la Fuerza

Un sitio arqueológico de realce desde el Castillo de la Fuerza

Por: Isachi Fernández Fernández

La mayor exposición realizada en Cuba con tema aborigen en los últimos años permanecerá abierta hasta el venidero 29 de febrero en el Museo Castillo de La Real Fuerza, en el Centro Histórico de La Habana, con más de medio centenar de piezas procedentes del sitio arqueológico Los Buchillones, en Ciego de Ávila. 

La muestra lleva a desestimar teorías generalizadas sobre el asentamiento exclusivo en Cuba de las  comunidades taínas en la Punta de Maisí , el Valle del Caujerí y Baracoa, y llama la atención sobre un área geográfica que da abrigo a innumerables vestigios, aún por explorar, de esa civilización que se halla en los fundamentos de la cultura caribeña.  

Durante la inauguración, Eusebio Leal, Historiador de la Ciudad de La Habana, se refirió a esta iniciativa como parte de una cooperación llamada a intensificarse, y se comprometió a apoyar la campaña arqueológica anual que pueda acometerse en Los Buchillones, en respaldo a la Dirección de Patrimonio de la provincia.

Precisamente durante la ceremonia de apertura de Hallazgos Arqueológicos en Los Buchillones, a la que asistió Gladys. M. Collazo, presidenta del Consejo Nacional de Patrimonio, esta reportera conversó con Adrián García, director de la Oficina de Monumentos, Sitios y Centros Históricos de Ciego de Ávila:

¿De cuántos kilómetros estamos hablando?

Los Buchillones, en el norte de la provincia avileña, es un sitio excepcional de la arqueología cubana. Puede tener hasta cinco kilómetros. Posiblemente haya sido una gran aldea, una confederación de aldeas e, incluso, estamos pensando en relaciones de vecindad mucho más fuertes.

¿Qué puede referirnos de su historia?

Lo descubrió el grupo de aficionados, Caonabo, procedente de Morón, que desde la década de 1940 se dedicó a recoger piezas de arqueología, de malacología, de historia natural en sentido amplio. Descubrieron el sitio y empezaron a colectar. La cantidad de hallazgos siempre fue extraordinaria. En 1983 se hicieron excavaciones arqueológicas controladas y empezaron a recogerse piezas de superficies: fragmentos de cerámica, pedazos de piedras talladas, restos de burén, que es una torta grande para hacer el casabe, conchas, olivas para colgar… Empezamos a llenar sacos y eran tantos que el jeep no podía con ellos. Eso en Cuba nunca había ocurrido. En 1989 se hizo una excavación de salvamento porque ese es un sitio costero y el mar comienza a devorar parte de él. Se decidió rescatar las piezas y guardarlas en los museos.

Alrededor de 1990 dos pescadores descubrieron las primeras evidencias en madera, las dieron a conocer y la gente dudaba de su autenticidad. Se hizo un fechado, y luego incluso se creyó que eran maderas antiguas con tallados recientes. Todas esas dudas surgieron.

¿Cómo probaron la legitimidad de las piezas?

En 1994 realizamos una excavación de prueba in situ. Se hicieron las primeras extracciones de piezas del fondo del mar, de donde también obtuvimos restos de taller que tienen un valor extraordinario porque prueban que las piezas son auténticas. Pero excavar en el agua es muy difícil: las operaciones se encarecen, hay que desecar un área… Era un período muy complejo para Cuba, pleno Período Especial, se pudo contar afortunadamente con arqueólogos de Canadá, de donde nos llegó tecnología y financiamiento, y se logró en 1997 hacer una excavación. Al año siguiente, se hizo otra y se descubrió por primera vez una casa taína bajo tierra. Un hallazgo excepcional. Luego, se han hecho cinco excavaciones y han aparecido restos de al menos 12 construcciones.

¿En el país hay casos similares?

Ni en el país, ni en el Caribe.

¿Se trata de fragmentos?

Se hallaron las casas desplomadas como un castillo de naipes, los horcones, las vigas, las paredes, la techumbre de guano, la comida, como si a las personas les hubieran avisado de un fenómeno y hayan abandonado el lugar.

¿Qué perspectivas de trabajo existen actualmente?

Tenemos un Centro de Investigaciones Arqueológicas allí, que lo dirige el Citma y que garantiza que todos los años haya un período de excavación y de investigación. También estamos construyendo un museo de sitio para socializar los descubrimientos con la comunidad donde el impacto ha sido inmenso. Las nuevas generaciones sienten suyo este patrimonio y el escudo del municipio de Chambas incluye al ídolo taíno.

¿Hay alguna contribución foránea actualmente?

No. Estamos convocando a todos los arqueólogos cubanos. Los Buchillones no es un feudo de Ciego de Ávila. El área es tan grande y tan importante, que todos pueden tener su espacio sin obstaculizar el trabajo de otros.

¿Qué perspectivas existen en cuanto a los nexos con la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana?

Se ha dado el primer paso. Hay un compromiso por parte de Eusebio Leal y está el compromiso nuestro de secundarlo. Las nuevas campañas que se hagan van a incluir financiamiento y arqueólogos de la Oficina. Ojalá que esto se multiplique.

Fuente: http://www.cubarte.cult.cu/periodico/entrevistas/un-sitio-arqueologico-de-realce-desde-el-castillo-de-la-fuerza/20937.html

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