Grupo de trabajo para el desarrollo de estrategias dentro de la gestión del patrimonio arqueológico en Centros Históricos

Grupo de trabajo para el desarrollo de estrategias dentro de la gestión del patrimonio arqueológico en Centros Históricos

Por: Sonia Menéndez Castro, Iosvany Hernández Mora, Leonel Delgado Ceballos
Especial para Cuba Arqueológica

El desarrollo de la Arqueología Histórica ha estado estrechamente vinculado a la obra rehabilitadora en los Centros Históricos cubanos. Esta disciplina se ha consolidado paulatinamente, y su praxis, conjuntamente con otras especialidades, ha demostrado su importancia en el estudio e interpretación de los conjuntos urbanos y sus problemáticas socioculturales.

Con la creación de oficinas del historiador y conservador -y gabinetes adjuntos, destinados al trabajo en espacios urbanos con significación histórica- y la puesta en valor del patrimonio cultural en diversas provincias del país, la práctica arqueológica cobra auge y se sistematiza la investigación en las ciudades. Particularmente en las urbes declaradas patrimonio mundial[1] se han desarrollado programas de actuación que comprenden este tipo de intervención especializada en función del conocimiento histórico y los trabajos de rehabilitación del patrimonio edificado. Para ello se ha contado con recursos y respaldo administrativo de un modo constante dentro del panorama arqueológico en Cuba.

La reciente creación de un grupo de trabajo integrado por arqueólogas/os de diferentes instituciones: Gabinetes de Arqueología de la Oficina del Historiador de La Habana y de Camagüey, Departamento de Arqueología de la Oficina del Conservador de Trinidad y del Valle de los Ingenios, y Museo de Arqueología “Guamuhaya” de Trinidad, ha permitido sostener intercambios entre especialistas sobre la instrumentación de la práctica arqueológica en los Centros Históricos. Los encuentros han promovido el actual desarrollo de varias líneas de trabajo, que comprenden el debate de las concepciones en torno al enfoque histórico-arqueológico de las ciudades, y de las problemáticas conceptuales del accionar investigativo en las urbes.

En otro orden ha propiciado la propuesta de alternativas que contribuyan a la calidad en el tratamiento del patrimonio arqueológico según las particularidades de cada contexto, así como la creación de protocolos que aborden la Arqueología Histórica desde la planificación científica, y por ende, desde la prevención, desarrollando la línea de la Arqueología Preventiva como orientación para la gestión del recurso arqueológico. Así mismo se ha fomentado la creación de una red informática o sitio virtual que sirva de base de datos y referencia obligada sobre estos temas, y que socialice los resultados de trabajo de los equipos que a nivel nacional desarrollen planes de gestión del patrimonio arqueológico, al considerar su cualidad como algo más que la suma de estilos arquitectónicos, trazado urbano o los restos materiales recuperados en el estudio del subsuelo.

El entendimiento de la ciudad como yacimiento dinámico y complejo trae consigo consecuencias teórico-prácticas que deben necesariamente aplicarse a la praxis arqueológica. La evolución histórica de toda ciudad ha impulsado y provocado cambios en su territorio, tanto en el ámbito geomorfológico, urbanístico, histórico, organizativo y social, que resultó en los contextos actuales. Se considera trascendental e inaplazable estudiar y analizar esta problemática y proponer soluciones favorecedoras del conocimiento, conservación y difusión del patrimonio arqueológico de las urbes y aquellos lugares significativos para la comprensión de su desarrollo histórico.



[1]Centro Histórico de La Habana y su sistema de fortificaciones (1982); Centro Histórico de Trinidad y el Valle de los Ingenios (1988); Centro Histórico Urbano de Cienfuegos (2005) y  el Centro Histórico Urbano de Camagüey ( 2009).

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