Tras sitios de arte rupestre en occidente cubano
Por Adalys Pilar Mireles
Pinar del Río, Cuba, 13 mar (PL) En busca de pictografías y petroglifos, espeleólogos cubanos exploran hoy las serranías de esta occidental provincia y la vecina Artemisa, donde abundan las cavernas con evidencias aborígenes y del cimarronaje.
Recientes pesquisas por la región permitieron hallar dos escenarios relevantes, probablemente nuevas estaciones de arte rupestre, adelantó a Prensa Latina el presidente del Comité Espeleológico Provincial, Hilario Carmenate.
Comentó que los descubrimientos ocurrieron en una de las grutas del Pan de Guajaibón, mayor elevación de occidente insular, y en la cueva de Vargas, situada en las montañas del municipio Bahía Honda.
Algunos trazos son casi imperceptibles por lo que será necesario aplicar un avanzado software para confirmar la naturaleza de los signos y su vínculo con los nativos o los esclavos huidos, conocidos como cimarrones.
En esta región (distante 140 kilómetros de La Habana) existen cerca de 40 parajes donde asoman los enigmáticos símbolos, esculpidos sobre rocas o trazados con piedras de llamativos pigmentos.
Dejar constancia gráfica de esas creaciones, cuya antigüedad oscila entre los cuatro mil 500 y los 300 años, resulta desvelo de los investigadores locales, aseveró el estudioso.
Uno de los primeros pasos -explicó- es la localización y registro detallado de los yacimientos rupestres junto a la evaluación preliminar de su estado de conservación.
Además de los dibujos a mano alzada y calcos, nos apoyamos en la fotografía para perpetuar el legado de quienes nos antecedieron e intentar descifrar motivaciones y significados, dijo.
Ubicado en las sierras de Minas de Matahambre, La solapa de los pintores resalta entre los escenarios más connotados por la magnitud de sus murales pictográficos.
La cueva del cura, en Viñales, es otro de los parajes de gran significación, allí se superponen varios estilos que sugieren la presencia de dos agrupaciones humanas: indígenas y esclavos de origen africano, las que pudieron coexistir o no en el tiempo, añadió Carmenate.
La gruta de los petroglifos y la caverna de Santo Tomás, distinguida como una de las más extensas de Latinoamérica, figuran también entre las reliquias del arte rupestre por sus curiosos signos, rayados sobre una pared ahumada.
Lamentablemente en algunos parajes se aprecian pérdidas parciales de los trazos, otrora visibles a simple vista, acotó.
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Fuente: http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=487108&Itemid=1






